
Luce tan despampanante como vanidosa. Elegante. Sofisticada. Detallista. Sonriente. Y hermética, claro, hasta que se decidió a “mostrarse” y filmar este documental: Melania Trump es el centro de, precisamente, Melania, una película hecha con un propósito claro. El de promocionar a la actual Primera dama de los Estados Unidos y hacerle ganar visibilidad.
Y si en los Estados Unidos ya hay una grieta con respecto a Donald J. Trump, se le suma ahora esta película. Y no se trata de ideologías: hay que analizar este documental sencillamente desde sus valores cinematográficos.
Melania no desnuda nada
Porque Melania no desnuda la relación entre Trump y Melania, ni cuenta los secretos de la Casa Blanca o de allí donde duerman, la residencia Mar-a-Lago en Palm Beach., donde se casaron en 2005, o la Torre Trump en Manhattan (ya vimos, gracias a House of Cards, que el matrimonio presidencial puede dormir en camas y cuartos separados en Washington).
No, Nada de eso.
Melania Trump mira por la ventana de su auto antes de subir al avión particular de Trump. Fotos: Amazon MGM StudiosEl director Brett Ratner no eligió, como modelo, a The Crown. No le pidieron contar lo que no se ve allí, donde se ejerce el poder. Melania es un retrato bellamente fotografiado de la Primera dama y lo que le preocupa. O lo que al menos le preocupó durante los 20 días anteriores a la asunción.
Esto es: cómo la futura Primera dama se encargó, en persona, se puso al hombro mucho de las celebraciones de ese frío día de enero. Melania (55) lo dio todo: cuenta que estuvo 22 horas sin dormir entre el 20 y el 21 de enero, mientras acompañaba a Trump (79), se cambiaba de atuendo, y despedía a Joe Biden y Sra., que dejan el poder en helicóptero.
En ese sentido, todo está más o menos pormenorizado. Por supuesto que la idea de Melania fue anterior a la asunción de Trump como presidente por segunda vez. Todo el seguimiento es previo al 20 de enero de 2025.
Donald Trump y su esposa, Melania, al llegar a la première del documental, el jueves en Washington. Foto ReutersO sea: todo lo que vemos está, sino ensayado al milímetro, calculado.
Nada original ni fresco
Nada parece atrapado de manera original, o fresco. Melania tiene a su séquito de vestuaristas con el corazón en la boca cuando, cada vez que se prueba una prenda, les objeta el corte, un pliegue.
Si hay un momento de tensión en la película, es ése.
Melania, que fue modelo, siempre está impecable.La pregunta del millón -o de los 75 millones de dólares, que es lo que suma lo que pagó Amazon por el filme (40) y lo que gastó en marketing (35)- es ¿quién va a pagar una entrada para ir a verla? ¿Y aquí en la Argentina?
Un documental con una superproducción
Que producción hubo no cabe ninguna duda. Hay tres directores de fotografía, aunque no queda claro si porque dos terminaron renunciando, o si trabajaron juntos, en simultáneo o qué, pero uno de ellos es nada menos que Dante Spinotti (Los Angeles: al desnudo, El informante y El último de los mohicanos), que había trabajado en el último largometraje del aquí también director Brett Ratner, Hércules (2014). Ratner fue cancelado cuando las acusaciones de 6 mujeres de que tuvo comportamiento sexual inapropiado con ellas y el #MeToo casi terminan con su carrera.
Las canciones: de Michael a los Stones
Y la selección de canciones -además de muchas, muchísimas músicas de películas, de Amadeus o sea de Mozart, a Expreso de medianoche– para acompañar tal o cual secuencia también habla de una billetera onerosa. Anoten: además de Gimme Shelter, de los Rolling Stones, se escucha a Aretha Franklin, James Brown, Elvis Presley y Boney M.
Que siga la fiesta. El filme cuenta los preparativos de la asunción de Trump, el 20 de enero de 2025.Y Melania baila Y.M.C.A., de los Village People en el baile inaugural, y canta Billie Jean, de Michael Jackson («mi artista favorito”) en el auto.
Lo que no se entiende es por qué, justo el tema de Tears for Fears elegido, ése que dice que Everybody wants to rule the world (todos quieren gobernar al mundo), se lo escucha instrumental, pero sin las letras.
Melania no es Evita. Recién cuando comienzan los créditos finales, se enumera por escrito todo lo que Melania Trump hace por su país. Es que, en los 100 minutos anteriores, lo que se vio en imágenes no se hizo hincapié en ello -salvo la charla por Zoom que mantiene con la Primera dama de Francia, Brigitte Macron, sobre educación y el cuidado de la niñez-. Un poco tarde, quizá.
Melania, con sombrero, y su hijo Barron, el que tuvo con Trump.“Nadie ha soportado lo que él ha soportado en los últimos años”, se la escucha a Melania hablar de su marido.
Y eso que aún no había visto el documental (chiste).
“Melania”
Documental. Estados Unidos, 2026. 104’, ATP. De: Brett Ratner. Con: Melania Trump, Donald Trump. Salas: Cinemark Palermo, Cinépolis Recoleta y Pilar, Atlas Patio Bullrich, Showcase Belgrano, Multiplex Belgrano.
Fuente Clarin












