William Friedkin, un legendario director de cine cuyas contribuciones dejaron una huella indeleble en la industria, falleció, según confirmó Sherry Lansing, exdirectora ejecutiva de Paramount Pictures, al medio The Hollywood Reporter. Friedkin, cuyo nombre quedó grabado en la historia del cine con películas icónicas de la década de 1970 como «The French Connection» y «El exorcista», murió dejando un legado que trasciende generaciones.
Ganador del Oscar al mejor director en 1972 por su obra maestra «The French Connection», Friedkin demostró su habilidad excepcional para contar historias impactantes y cautivar al público. Dos años después, obtuvo otra nominación al mismo premio por «El exorcista», una película de terror que desafió al género y se convirtió en un éxito sin precedentes, acumulando diez nominaciones y dos estatuillas.
Los logros de Friedkin no se limitaron a su éxito en los años 70. En 1970, dirigió «The Boys in the Band», una producción que exploró temas gay en el cine mucho antes de su tiempo, marcando el inicio de una era dorada en su carrera. Su filmografía también incluye obras notables como «Cruising» en 1980, protagonizada por Al Pacino, y «To Live and Die in L.A.» en 1985, con Willem Dafoe. Además, dirigió «Bug» en 2006 con Ashley Judd, Michael Shannon y Harry Connick Jr., así como «Rules of Engagement» en 2000, con Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson.
Su legado cinematográfico culminó con su trabajo más reciente como director en «The Devil and Father Amorth» en 2017. Además, tenía una película aún por estrenar, «The Caine Mutiny Court-Martial», protagonizada por Kiefer Sutherland, Jason Clarke y Jake Lacy, según su página en IMdB.
La partida de William Friedkin deja un vacío en la industria cinematográfica, pero su influencia perdurará en cada obra que dejó atrás y en el impacto que tuvo en el mundo del cine. Su pasión, creatividad y habilidad para contar historias seguirán inspirando a generaciones futuras de cineastas y amantes del cine.












