En un emotivo relato, el cantante conocido como El Pepo compartió detalles sobre su vida en prisión domiciliaria y su camino hacia la rehabilitación en una entrevista con Mariana Fabianni en DDM (América). El artista se encuentra cumpliendo una condena relacionada con un trágico accidente vial que resultó en la muerte de dos miembros de su banda, mientras conducía bajo los efectos de estupefacientes y alcohol en la ruta 63.
En relación a su situación actual, El Pepo destacó los beneficios de la prisión domiciliaria y su esfuerzo por mantenerse activo. «Es algo que tiene sus beneficios, tiene que ser cuidado. Yo particularmente trato de no aburrirme, trato de siempre estar haciendo algo más allá del trabajo», reveló. Sobre este beneficio otorgado por su defensa, agregó: «Trato de concientizarme en que esto es el beneficio que obtuvo mi defensa. Primero no me tengo que fallar yo y segundo a mi familia y a mis abogados».
El cantante también compartió sus experiencias en diferentes cárceles y su visión de la rehabilitación en esos entornos. Comentó sobre la oscuridad que percibió en las prisiones y las diferencias entre el penal de Ezeiza y Melchor Romero. En cuanto a su tratamiento por el consumo de drogas y alcohol, mencionó que asiste semanalmente a sesiones de terapia con su psicóloga y psiquiatra. Reconoció la importancia de la rehabilitación y expresó: «Voy a seguir porque nunca se termina de estar rehabilitado. En la cárcel era imposible estar rehabilitado».
En relación a su fama y experiencia en prisión, El Pepo fue sincero acerca de su posición en la cárcel. «Yo nunca fui millonario, uno puede ser famoso pero que vaya a ciertos programas no significaba que cobre 100 mil dólares», compartió. Afirmó que en la cárcel no recibió trato preferencial y que fue visto como un recluso común por sus compañeros de pabellón.
El Pepo concluyó la entrevista expresando su enfoque en el presente y su determinación de tomar un día a la vez. «Ni estoy pensando en cumplir la condena. Yo quiero ir día a día», concluyó el artista, evidenciando una actitud de superación y aprendizaje ante las adversidades que enfrenta en su camino de rehabilitación y redención.












