Marisa Brel confirmó públicamente que su hija, Paloma Evaristo, era la íntima amiga y confidente de Valentín Yankelevich durante su etapa escolar. Tras el impactante testimonio de Valentín sobre los maltratos sufridos en su infancia, se conoció el rol crucial que tuvo la periodista y su familia para frenar la situación.
A los 12 años, Valentín comenzó a relatarle a Paloma el calvario de violencia física y psicológica que padecía en su casa por parte de su padre, Darío Giordano, luego del fallecimiento de Romina Yan.
Al enterarse de lo que ocurría a través de su hija, Marisa Brel se comunicó de forma urgente con el productor Gustavo Yankelevich para alertarlo sobre la gravedad de los hechos. Este llamado fue el detonante clave para que el abuelo de los menores interviniera, llevara el caso a la Justicia y obtuviera la custodia legal de Valentín y de su hermano Franco.












