El conductor de “Argenzuela” relacionó la denuncia de Canosa con una polémica red vinculada a la ultraderecha, una película cuestionada y un supuesto intento de venta de software al Estado argentino.
Este miércoles en Argenzuela (Radio 10), Jorge Rial analizó la explosiva entrevista que realizó en C5N con Viviana Canosa y su abogado Juan Manuel Dragani. Allí, la periodista volvió a acusar públicamente a figuras del espectáculo como Lizy Tagliani y la artista Costa de estar involucradas en una supuesta red de corrupción de menores, denuncia que ya presentó en Comodoro Py.
Durante la charla, Canosa aseguró tener material audiovisual que incriminaría a estas personas con menores de edad y drogas. Sin embargo, más tarde, en una nota con TN, aclaró que no dijo directamente que Lizy formaba parte de una red de trata.
Desde Argenzuela, Rial se mostró muy crítico con Canosa y planteó que detrás de sus declaraciones podría haber una operación internacional. Mencionó al exagente estadounidense Timothy Ballard, fundador de la organización Operation Underground Railroad (O.U.R.), como una figura clave en esta trama. Según explicó, Ballard es un personaje cuestionado, vinculado a teorías conspirativas como QAnon y a operaciones de dudosa legitimidad.
Además, el conductor reveló que el New York Times publicó una investigación que acusa a Ballard de ser un “depredador sexual”. El medio norteamericano documentó varias denuncias de mujeres que participaron en supuestas misiones encubiertas organizadas por Ballard, y que luego lo acusaron de abuso. Rial deslizó que Canosa probablemente desconozca estos antecedentes.
En ese contexto, también apareció el nombre de Eduardo Verástegui, productor de la película Sonido de libertad, basada en la vida de Ballard. Verástegui, de perfil ultraconservador y abiertamente homofóbico y transfóbico, ha sido una figura controversial dentro del ámbito religioso, pues se identifica con la religión mormona. También ha anunciado su candidatura a presidente de México con un discurso alineado a figuras como Donald Trump y Javier Milei. La película ha sido fuertemente criticada por inexactitudes y por su uso como propaganda política.
Rial y su equipo contaron además que este grupo habría intentado vender un software al Estado argentino para detectar redes de pedofilia, a través de un contacto con Patricia Bullrich. Según dijo, la operación no prosperó, pero llamó la atención cómo ahora se busca instalar el nombre de Ballard, su película y sus productos, usando como excusa una denuncia que nada tendría que ver con figuras como Lizy Tagliani.
“Están usando a Canosa para una operación más grande. Ella es la que pone la cara, pero atrás hay personajes muy pesados con intereses políticos, religiosos y económicos”, cerró Rial.












